Simples recuerdos de una amistad pasada
Capítulo 6
Hikaru apoyó su mano en la pequeña tabla que se encontraba cerca de la ventana, contempló el paisaje apagado y húmedo que se mostraba a través del vidrio. Sus ojos estaban entristecidos y un poco opacos.
-Justamente ella tenía que ser la amada de mi mejor amigo.
Estaba en clases. Hikaru soltó el lápiz y observó la pizarra. Pero realmente su mente no estaba en aquél lugar… estaba soñando con los ojos abiertos. Dentro de su cabeza comenzó a hablar.
-Como hubiera deseado agarrar a ese individuo y darle una paliza… pero ¡Qué va! Eso sería tan salvaje y fuera de mi elegancia con la cual fui guiado en todos mis dieciséis años. Mírenme, incluso dentro de mis pensamientos imaginándome gritándole a alguien y peleando con furia en cámara lenta… soy tan apuesto. ¡Wow! Qué belleza… ¡¿Entonces por qué ella no lo ve?!- se levantó del asiento, sacando a luz la última frase. Sus compañeros voltearon curiosos. Hikaru aclaró la voz, se disculpó y volvió a tomar asiento. ¡Qué vergüenza! Pensó.
Metió sus pálidos pies al agua cristalina que se mostraba como espejo de sí mismo. No sacudió y muchos menos chapoteó, simplemente los dejó reposar, sintiendo la calidez del líquido. En el agua apareció una imagen pero no era tan sólo recuerdos que salían de su mente, envolviéndolo en aquel momento, como si fuera real.
Nadó, haciendo su mayor esfuerzo. Llegó al muro, lo notó cuando chocó su mano contra algo liso y resistente. Sacó la cabeza a la superficie tomando un poco de aire. Se apoyó en el piso y con él dio un salto, saliendo completamente del agua.
Quitó los restos de agua en su rostro y abrió los ojos. Terminó de divisar el paisaje, encontrándose solo en la piscina de entrenamiento. Antes de irse a los vestidores para tomar su ropa e irse escuchó un ruido entre los arbustos. Se dio un giro con un poco de exaltación. ¿Qué podría andar por ahí en un lugar tan privado?
Se acercó con pasos poderosos hasta el lugar donde ocurrían los movimientos inusuales. Acercó su mano un poco dudoso al matorral, sacudiéndolo así de una buena vez para que saliera a la luz lo que se ocultaba. No apareció nada. Fue extraño para Hikaru, pues no estaba loco y no recibió el Sol en exceso para decir que estaba alucinando.
Pero justo antes de ignorar lo ocurrido una cabeza apareció de repente en el copo del árbol cercano. El muchacho gritó aterrado. ¡Fue un ataque sorpresa!
-¿Te asusté?- preguntó un chico donde su cabeza sobresalía de las hojas y ramas. El rostro lo tenía cubierto de unas cuantas pecas. Llenando la nariz y parte de la mejilla. Su cabello era marrón tirando a un color arena y sus ojos de un sorprendente color miel.
Hikaru se preparó para gritar con toda la fuerza de sus pulmones, reclamando que un “vagabundo” andaba por la escuela. El desconocido… prediciendo sus actos cogió su mano y tapó la boca del muchacho.
-¡No grites! Espantarás a las personas.
-¡Espantado estoy yo!- gritó enfadado mientras arrebataba la sucia mano de su perfecto y recién lavado cutis.
-¡Ja, ja, ja! – rió con fuerzas. Con carcajadas como si fueran recién horneadas del alma- ¡Qué chistoso!- hizo algunas maniobras y acrobacias, consiguiendo bajarse de las ramas del árbol. Hikaru retrocedió unos pasos temeroso. Fulminó al desconocido con una mirada rápida y luego vociferó:
-Extraño, tienes quince segundos para irte por donde mismo…- luego pensó detenidamente, ¿por dónde habrá llegado aquél extraño?-¿Cómo llegaste?
-Hay una abertura por allá- señaló aquella parte del edificio donde aún se veían algunos ladrillos y sacos de cemento. Donde terminaban de construir la estructura.
Hikaru suspiró sorprendido. Cualquier violador podía entrar y atacar a cualquier estudiante, pensó burlón dentro de su mente.
-No eres bienvenido si no perteneces al grupo del instituto. Extraño.
-¡Lo lamento! Tan pronto como me esconda, me iré. Te lo prometo pequeñín.
-No soy “pequeñín” ya me está saliendo una barba- dijo engreído mientras mostraba la lisa barbilla donde ni un millón de años podía aparecer algún vello. El desconocido rió encantado. ¡Qué chistoso! Le sacudió la cabeza entrelazando sus dedos con el cabello. Hikaru arrugó el rostro, no era un infante para tratarlo así.
El desconocido desvió la mirada sin prestar mucha atención a las palabras de autoridad de Hikaru. Recorrió el borde de la piscina, admirando cada lugar y notando cada detalle. Al menos si se quedaría como un intruso, debía de dar las explicaciones, le dijo Hikaru. Él sonrió, buscando la mejor manera de contar su trágica vida ocurrida en unos diez minutos.
-Le bajé los pantalones a unos grandulones de la esquina de mi casa, se enojaron conmigo. Corrí huyendo de ellos, y heme aquí en este lugar hablando contigo, pequeñín.
-Oh- dijo ignorante sin ninguna expresión facial- que vandalismo lo tuyo.
-¿Qué puedo decir? Soy temido entre los sujetos o “individuos” y adorado entre las hermosas “ladys”. –sacudió su cabello llenó de algunas ramas y hojas. Hikaru sacó una burla, ni que el desconocido fuera “dios”. –Por cierto me llamo Kai.
-No tengo el por qué decir mi nombre.
-Uy… está bien pequeñín- contestó Kai con una sonrisa picarona, la forma de expresarse por parte de Hikaru era de algún tipo importante, como algún ministro.
Comenzó a columpiarse, una y otra vez, danzando con el viento y disfrutando del hecho de casi volar. Hikaru lo observaba con detenimiento, era interesante ver a aquél muchacho desaliñado que se columpiaba con emoción. Kai enterró los pies en la tierra, parando repentinamente.
-Lamento molestarte pequeñín. Creo que es mejor irme a mi casa.
-Oye…- dijo con voz poderosa. Kai se dio media vuelta curioso. –Me llamo Hikaru, no “pequeñín”. – le lanzó una toalla, con la que se había secado después de salir de la piscina. Kai la atrapó a tiempo, sonrió a su manera (picaron) y terminó yéndose.
…Dos años después…
Kai curioseaba en la entrada del instituto, observando cada estudiante salir de sus salones, directo a sus casas. Vio a Hikaru con su mochila en la espalda y su uniforme perfectamente puesto. Lo llamó sacudiendo sus brazos. Rápidamente obtuvo la atención de su amigo.
-¿Qué haces aquí?- preguntó con un poco de vergüenza. No quería que lo vieran relacionado con un muchacho desaliñado y bastante animado. Kai sonrió levantando los hombros con indiferencia hablando con expresiones corporales. – Sí no tienes una razón valedera no vengas….
-¡¿Cuál es la pena?! ¡No tiene nada de malo decir te quiero! – gritó Kai con toda la fuerza que le podía dar los pulmones. El instituto guardó silencio, dirigiéndose las miradas a ellos dos. Hikaru enrojeció, entrando en un estado de cólera.
-¡¿Qué diantres dices K-A-I?! ¡Hombre no diga eso!- comenzó a reclamarle, saliéndose de su figura refinada. Una risita se escuchó no muy lejos. Hikaru giró el rostro deteniéndose. Yoko murmuraba risas, mirando de reojo al dúo.
-¡Me olvidé! ¡Olvidé de mi novia! Amigo ¿quién es ella? ¿La conoces?- preguntó Kai susurrándole maravillado. Hikaru al escuchar las palabras de Kai quitó el sonrojo de su pálido rostro y volvió entristecido.
-No… no la conozco…
-No mires, sé fiel. Tienes novia- dijo Kai tapándose los ojos con una mano.
-¿Cómo está ella?- trató de acordarle la chica que amaba para olvidarse de la estudiante que pasó por delante de ellos.
-Bueno… nosotros- simuló una tijera con los dedos y haciendo muecas en el rostro- cortamos…
-No vayas detrás de ella… busca a otra persona… que otra chica pase… no lo digas, no vayas detrás de ella por favor- comenzó a pensar dentro de la mente Hikaru mientras por fuera exponía una dulce sonrisa.
-Deséame suerte- dijo Kai dándole una palmada en la espalda- ¿Dónde rayos quedó la suerte?-Se preguntó Hikaru hacia sus adentros mientras recibía la palmada. Kai corrió apresurado yendo donde Yoko estaba, caminando con lentitud. Hikaru presionó con fuerzas el puño y suspiró manteniendo la falsa sonrisa. Vio a lo lejos como Kai se acercaba a Yoko sacando una de sus mejores facetas. La chica le sonrió levemente… a Hikaru no le agradaba aquella sonrisa. Vio los labios moverse pero no podía escuchar las palabras. De pronto Yoko continuó caminando, y Kai se volvió, elevando el dedo pulgar y guiñando un ojo a su amigo.
Ambos pies dieron un paso hacia la izquierda, perfectamente sincronizados. Dieron una palmada con sus manos y luego sonrieron. Yoko rió mientras se dirigía a las escaleras del auditorio. Hikaru le siguió, bebiendo del agua que la chica tomó para ella. Estaban solos en el auditorio, pues nadie visitaba aquél lugar excepto aquellos días donde los muchachos de la banda y coro se reunían a sus prácticas intermediarias.
-¿Qué vas a hacer hoy después de clases?
-Me voy con Kai al parque de diversiones. ¿Vienes?
-Eh… uh… no. Tengo reunión del Club- mintió, luego agregó- que te diviertas.
-Gracias-se inclinó a un lado empujándolo levemente con el hombro- ¿Te puedo llamar después de que regrese a mi casa?
-¿No lo harás a las dos de la mañana?
-Te prometo que no… bueno… si llego muy tarde espero hasta el día siguiente. – rió junto con Hikaru.
Después de salir de clases, Kai llamó a Yoko para verse en el parque, pidiendo permiso para salir con unas compañeras de clases de su instituto… ya saben, no iba a esconderle cosas a Yoko. Sin inconveniente, la chica le dejó en su pleno derecho de salir con quien quisiera. Kai saltó del banco y sonrió encantado, pero después de ver el rostro encogido rápidamente de Yoko guardó un poco la felicidad y se despidió de ella con un abrazo.
Yoko ayudó a Hikaru con su canción, compuesta por la profesora Mckliney. No tenía mucho que hacer y siempre estaba dispuesta a ayudar a sus amigos cuando se lo pedían. De una cosa a otra, Hikaru se acercó a ella y le dio un beso en la mejilla. Repitiéndolo varias veces, como un juego.
-Y esto no está bien- dijo ella levantándose del asiento. –No puedo hacerlo. No voy a hacer cosas indebidas, estando con Kai, no voy a hacer infiel. Nos vemos Hikaru… - agarró su mochila y salió del auditorio golpeando la puerta al salir. El muchacho sopló quitando algunos cabellos del rostro y miró al vacío entristecido.
Al día siguiente le comentó a Kai el pequeño jueguito en el auditorio con Hikaru cuando él estaba fuera de la ciudad, muy apenada y mentalizada de asumir las consecuencias.
-¿No se besaron?
-No… ¡Te lo juro! Bueno… no en los labios.
-¿Y por qué no?- dijo burlón como si aquello fuera algo indebido.
-¿No… te hubiera molestado?
-¡No! ¡Para nada! No me voy a enojar por eso, además es mi mejor amigo. En cambio si me enfadaría si lo haces con un extraño de la calle. ¿Quién crees que soy? ¿Un mandón que no aguanta nada? La vida ligera…- sacó una bebida de la máquina. Yoko parpadeó muchas veces sorprendida por la respuesta del muchacho.
…Presente…
Jessie is a friend
Yeah, I know he's been a good friend of mine
But lately something's changed that ain't hard to define
Jessie's got himself a girl and I want to make her mine
And she's watching him with those eyes
And she's loving him with that body I just know it
And he's holding her in his arms late at night
You know, I wish that I had Jessie's girl
I wish that I had Jessie's girl
Where can I find a woman like that
I play along with the charade
There doesn't seem to be a reason to change
You know, I feel so dirty when they start talking cute
I wanna tell her that I love her
But the point is probably moot
Cause she's watching him with those eyes
And she's loving him with that body I just know it
And he's holding her in his arms late at night
You know, I wish that I had Jessie's girl
I wish that I had Jessie's girl
Where can I find a woman like that
Like Jessie's girl
I wish that I had Jessie's girl
Where can I find a woman
Where can I find a woman like that
And I'm looking in the mirror all the time,
Wondering what she don't see in me
I've been funny, I've been cool with the lines
Ain't that the way love supposed to be
Tell me, where can I find a woman like that!
You know, I wish that I had Jessie's girl
I wish that I had Jessie's girl
I want Jessie's girl
Where can I find a woman like that
Like Jessie's girl,
I wish that I had Jessie's girl,
I want I want Jessie's girl
Terminó de cantar, enfrente de un público un tanto importante que definiría una nueva carrera para Hikaru. Un hombre con anteojos observó con detenimiento al muchacho, poniéndolo nervioso. Aquella mirada era penetrante y por cierto gesto, supo de inmediato que traería malas noticias.
-Te llamaremos. – una corta frase pero muy importante para Hikaru.
-¿En serio?
-Sí... tienes talento muchacho. El mundo necesita una nueva cara- contestó una mujer de traje casual, a pesar de aquél lugar fuera una reconocida empresa de discografías.
Hikaru guardó un gran silencio, suspirando lo más que podía. Una gran sonrisa cubriendo parte de su rostro se mostró, exclamando entre salticos:
-¡Gracias! ¡Muchas gracias!
Salió del edificio, sin poder creer aún lo que acababa de pasar allá dentro. Se mordió los nudillos de la mano. No dudó en correr y tomar la bicicleta para ir a casa y decirle a su padre el gran paso que lo llevaría a cumplir su sueño de ser cantante.


Pueden dejar comentarios... asi sabre que tan mala es o si se acerca a hacer algo interesante! xD


